Antecedentes Históricos de la Administración: Egipto

La construcción de las pirámides, nos proporciona un mudo testimonio de las habilidades administrativas y de organización del antiguo Egipto 5000 a 525 A.C.

Se ha estimado que su construcción requirió el trabajo durante 20 años de más de cien mil hombres. En nuestros días esto significaría manejar y dirigir los esfuerzos de una ciudad con igual número de habitantes y por un periodo semejante. La planeación administrativa de cuantas piedras, de qué tamaño de donde serían extraídas y cuando, requirió la práctica de lo que hoy podría denominarse planificación a largo plazo. La explotación de la cantera, por ejemplo, se haría durante del invierno y la primavera. Para reducir los altos costos de transporte, este se haría durante la inundación anual del Nilo, y finalmente todos los bloques serían labrados y cada lado numerado antes de ser colocados en su posición. Este laboreo de canteras y su movimiento hacia las tumbas nos proporciona una excelente ilustración del sistema de organización egipcio.

Debido a que el Nilo proporcionó un conveniente medio de transporte, la ubicación de las minas se escogió en sus proximidades. Sin embargo, Hammamat, una de las minas más explotadas estaba a dos o tres días –jornada del Nilo, por lo cual completar el trabajo y transportar las provisiones requirieron cientos de hombres y animales.

Utilizando masas de trabajo organizado, los egipcios fueron capaces de completar tareas que nos dejan atónitos. Su mérito radica en que fueron capaces de hacer su tarea con los recursos disponibles, y los restos de sus construcciones claramente indican la efectividad y complejidad de su administración.

Escritos

Además de su arquitectura se encuentran en la literatura egipcia muchos aspectos del pensamiento administrativos; el libro de instrucción de Ptah-hotep se compuso alrededor de 2700 A.C.,es un trabajo muy antiguo ya reeditada en 2000 A.C., y que fue utilizada en las escuelas, como ejemplo de lo que el libro contiene, la instrucción del Ptah-hotep a su hijo dice:

Si eres un jefe que maneja los asuntos de la multitud, busca por ti mismo cada acción benéfica, hasta que el asunto quede libre de injusticia. Maat (traducido como orden o verdad) es grande y su efectividad es permanente…la injusticia jamás lleva su empresa hasta su término.
Si se te formula una petición, escucha con calma lo que el peticionario tenga que decirte, no le repliques antes de que el haya vaciado su alma o entes de que te haya dicho porque vino… no es necesario que todo lo que te ha pedido le sea concedido, pero ¿no tranquiliza al corazón un buen oyente?.
Compare ese antiguo consejo con este encontrado en un libro actual sobre personal:
“Escuchar puede ser valioso para ambas partes. Aparte de esos beneficios que un trabajador perturbado puede obtener de la entrevista, no puede dejar de experimentar un valor terapéutico si se le permite echar el problema << fuera del pecho>> a un inteligente y simpático oyente”.

Los egipcios reconocieron, también el valor de la planificación y el uso de juntas de consejo, encontramos también que fueron cuidadosos de los principios y prácticas administrativos. Comprendieron y apreciaron, por ejemplo, la autoridad y responsabilidad administrativas y reconocieron el valor de las descripciones en detalle para desarrollar una tarea. Queda ilustrado, por ejemplo, por las instrucciones siguientes que fueron entregadas por el nombramiento de cada visir o administrador:

  • No te enfurezcas injustamente con el hombre, pero irrítate con aquel con quien deberías de hacerlo.
  • Pondrá cada petición por escrito, no permitiéndola oralmente, cada peticionario se le notificara al rey, después lo pondrá por escrito.
  • Inspeccionar cada arte, a fin de motivar a cada hombre a conocer su deber de acuerdo con la estipulación de cada asunto.

Estas son las reglas o principios de administración usados por los egipcios en su antigua civilización; como consejos esos principios fácilmente podrían ser aplicados a muchos usos gubernamentales en el presente.

Gobierno

Su reconocimiento del principio de control como una operación extendida a través de una organización centralizada.

El gobierno fue tan altamente descentralizado que la comisión de impuestos fue la única atadura real entre el gobierno central y los subestados, reconociendo que este tipo de control resultaba una pérdida de ingresos y control, los legisladores del periodo del Nuevo Imperio, comenzando alrededor de 1600 A.C., iniciaron una recentralización por medio de la ocupación militar. El ejército mantenido por el gobierno central recolectaba los tributos. Para su ayuda, el faraón tenía un primer ministro quien realmente tomó parte en la administración del estado, haciendo frecuentes inspecciones de los territorios. De este modo, los egipcios claramente reconocieron (¡cerca de mil años después!), un gobierno descentralizado, sólo sería una forma de organización administrativa, eficaz, si se establecían controles centrales efectivos.

La centralización del gobierno fue completada durante la regla de los hyksos, quienes expulsaron a los invasores extranjeros de toda la propiedad en Egipto, recaudando del país una renta anual. Si el control vía registros y papeleo es la mejor señal de una civilización avanzada, los egipcios del nuevo imperio podrían ser considerados verdaderamente civilizados. Detallados registros mantuvieron ocupados a sus escribanos. En sus negocios y asuntos de gobierno, guardaron documentos para mostrar exactamente cuánto se recibía, de quién y cuándo, con detalles de cómo era usado.

Los egipcios también reconocieron la importancia de la especialización en la organización total, como se indica en sus leyes, estableciendo que ningún negociante podría continuar en cualquier actividad salvo aquella transmitida por sus padres. Cada actividad quedó así continuamente sujeta a competencia conformando su propio tipo. Los mercaderes fueron también exceptuados de participar en asuntos políticos, por cuánto podría distraerlos en detrimento de sus obligaciones primarias.

Fuente | Universidad de la Sierra, A. C. – Administración I

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